Existe un pasaje entre tu ojo y el mío. Un agujero más pequeño que el tamaño de tu espíritu, volátil e inamible. A través de él, observo el otro lado, transpuesto hacia una luz oscura, imposible de descubrir en el destello infinito de galaxias y explosiones cósmicas. Veo millones de astros, desvaneciéndose en una gama de colores imposibles, y me resigno a entender, a que me digan algo de nosotras. Prefiero mantener el misterio, mantenerme alejada de tí, como una astronauta alelada ante el vacío. Sobre tu desprecio, el que hace de mi ruina tu triunfo personal, puede que lo merezca, o tal vez que lo haya buscado, encontrándote. Nuestro tiempo y esta página se acercan a su fin. Comprendo que es inútil luchar contra los fantasmas. Solo son recuerdos que insisten en aparecer sin anunciarse. Sin duda, nada detiene nuestro paso hacia la creación y la ruptura.